Mi letra del año – Blog de Caterina Jaume

Reflexion

Aquellos que ya comienzan a conocerme, sabrán que las mías son las letras. Me encantan las letras y me encanta combinarlas hasta encontrar la palabra que, bien combinada con otra, da como resultado una frase significativa.

Y parece sorprendente que la simple combinación de varios símbolos me permita expresarme. No siempre doy la combinación perfecta. Por supuesto, lo intento todos los días. Y seguiré intentándolo hasta que resulte.

Me pasa lo mismo con la música. Aunque en este caso, lo que se combina no son solo letras. Las notas y los acordes múltiples entran en juego. Los ritmos marcan los latidos del corazón del otro. Estos ritmos, junto con notas que se mezclan con letras, generan melodías que permiten expresar emociones, estados o sensaciones. Hay melodías para cada momento y para cada momento también hay una melodía.

Así, y a diferencia del año pasado, descarto este año combinando las mejores palabras con las que han sido mis mejores melodías.

 mezclar frases

En este año que ya ha terminado, he podido seguir aprendiendo. Mientras esto sucede, nada será en vano. La composición de palabras que unen frases con algún tipo de significado es lo que, un año más, me ha alimentado. La música ha sido, sin embargo, uno de mis mejores aliados. En él he confiado en mis momentos más difíciles y también en los más fáciles.

Resumo todo a continuación.

Gente . Una vez más, debo admitir que ha sido un año movidito en lo que respecta a los humanos. Inevitablemente he conocido personas que no quieren que desaparezcan de mi vida, aunque sé que podría suceder. Porque cada año aprendo que la gente va y viene. Y con cada año que pasa, me cuesta más despedidas. Este año, especialmente, me he dado cuenta de que necesito mucha gente a mi alrededor, a pesar de que insisto y me convierto en una mujer independiente. He entendido que la independencia se puede compartir con otros.

Límites . He sido probado varias veces. Parece que me gusta conocer mis límites y, a veces, superarlos. Por alguna razón son límites y por alguna otra razón me cuesta tolerarlos. Y mi aparente juventud no me permite dejar de soñar con mis ideales. Mi curiosidad no me deja satisfacer mi hambre. Y mi inconformidad casi innata me tienta todos los días a seguir descubriendo.

Objetivos. Todos los días soy más consciente de que trabajo con objetivos. Necesito objetivos a corto, mediano y largo plazo. Necesito identificarlos y caminar hacia ellos. Sin rodeos, aunque el camino está tomando la forma de un laberinto. Así son mis caminos.

Miel . También me he dado cuenta en estos meses que tengo ganas de dar y recibir amor. No lo he sentido en mucho tiempo. No era receptivo ni estaba preparado para entregar este precioso sentimiento. Sin más, este año quería que me cuidaran y casi lo consigo. Lo incondicional nunca se ha detenido. Y siempre lo complaceré.

Ilusión . Pase lo que pase, no puedo perder la ilusión. La vida me motiva y me anima a mejorar y estoy emocionado de lograrlo. Entro en un ciclo de desear ser feliz a pesar de que me da miedo ser feliz. Sin embargo, mis sueños nunca desaparecen.

Paciencia . Mis padres siempre me han dicho que cuanto más envejeces, más paciencia pierdes. Quizás esta es una de las cosas que tengo peor, aunque este año me entrené y con muchas ganas. Esta Navidad, y en más de una ocasión, me han preguntado qué le pediría a los sabios. Sin duda he respondido salud, amor y paciencia. Mucha paciencia

Tiempo . En este año, mis tiempos han cambiado. La sensación constante de tener que vivir el momento me ha agotado. Querer implantar en mi vida que carpe diem tan ficticio la mayor parte del tiempo, me ha obligado a explotar mis recursos, que ya son escasos. El tiempo es posiblemente uno de los bienes más preciosos. Sin tiempo no hay nada. Y la presión por no perderlo ha sido inmensa.

Requisito . Sigo buscando lo perfecto dentro de lo imperfecto. Continúo sin perdonar mis propios errores. No puedo dejarme solo y aclarar mis múltiples contradicciones. Todavía tengo miedo de que las cosas salgan bien por no saber si puedo soportarlo. La demanda continua, si no se lleva bien, no tiene sentido.

Medidas . No he dejado de medir en porcentajes todo lo que me pasa. Si puedo medirlo, puedo controlarlo. Materializar lo que siento, reducir mis habilidades y estancar mis dimensiones me permite controlar casi todo.

Miedo . No pierdo el miedo a ser herido.

En resumen, ha sido un año en el que aprendí y aprendí. Ha sido un año desordenado e intenso. Ha sido un año que termina de manera muy diferente de lo que comenzó, pero me alegro de que así sea. Bueno, la vida es cambios y los cambios nos mantienen vivos.

Espero con interés los cambios que vendrán en 2015. Sin duda, los aprovecharé como oportunidades. Como siempre lo he hecho.


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